Sobre la despoblación en nuestros pueblos
   
Por Esteban Vega Doncel
   
 

Sin parafernalia, sin presencia de políticos relevantes, sin prensa ni pancartas. Así pueden hacerse, también, las cosas, los trabajos, las reflexiones y los análisis en el medio rural. Y esto es para lo que 40 personas de diferentes pueblos de nuestra provincia se juntaron a pasar un día de trabajo y reflexionar acerca de cómo analizar lo que pasa a nuestro alrededor. Y se dijo que lo que pasa ocurre desde hace 45 años y que les sucede a muchos pueblos y a mucha gente. Que se está perdiendo una parte de la Historia y de una cultura y saber hacer, fruto de siglos.


Ello genera una pérdida de vitalismo, ilusión y motivaciones y degenera en una espiral de abandono que provoca más abandono. De ahí que el sentimiento de soledad sea una sensación más que patente, pues al vacío generacional se le suma la escasez de relaciones, lo que empobrece la vida afectiva de las personas. Añadieron que la población es de edad avanzada; vamos, que hay muchos viejos.


Hay pueblos en los que las viviendas más vistosas son las de los que viven fuera y que, aparte de existir abundancia de ruinas, las relaciones entre residentes y veraneantes  pueden desencadenar problemas y tensiones. Es frecuente el caso en que el alcalde de un municipio vive fuera de éste. Es difícil encontrar personas que generosamente estén dispuestas a gestionar el patrimonio y liderar la comunidad, que por cierto ha perdido una parte de su conciencia de Comunidad y de Comarca.
Eso, si, se vive mejor y ya no hay pobres.


Pero se han perdido muchos servicios o perdido calidad en otros. El campo se ha modernizado y la gente está mejor preparada en lo profesional. Sin embargo, a lo largo de estos 45 años no ha habido "consciencia" de lo que pasaba ni sensibilidad suficiente por parte de las personas del medio rural ni de los dirigentes locales. Los que están "arriba", los que tienen el mando no van a cambiar nada, puesto que si realmente hubieran tenido interés en hacer algo, lo habrían hecho ya; prediquen lo que quieran, ante los medios de comunicación y en los actos ostentosos que organizan con fondos públicos.


No obstante, sabemos que ha habido grupos y plataformas, reducidos, que han intentado plantear debates, provocar la reflexión; ser reivindicativos o proponer alternativas sostenibles. Y es que la mayoría de nuestros vecinos ha aceptado resignadamente este fatalismo que nos caracteriza; confiando en que de fuera "hicieran algo por nosotros". Los mensajes educativos y culturales han ido hacia valorar más modelos de vida que nos ofrecían, que aquellos que teníamos.
Dice Ortega y Gasset: "Somos lo que el mundo nos invita a ser".


Difícilmente nos hemos planteado qué es calidad de vida, agricultura de calidad, o que tipo de sociedad y relaciones deseamos y que otro modelo de pueblo es posible.
Y ante ka escasez o desconocimiento de que otros vecinos puedan pensar y sentir como nosotros, no nos hemos parado a buscar aliados para afrontar la situación. Si preguntamos el por que se ha llegado a esta situación, la respuesta es una lista de porqués.


Y se afirmó que ha habido una falta de actuar por nuestra parte, dejadez individual y colectiva. ¿Porqué?

Porque no se han valorado suficientemente nuestros productos, nuestra cultura, "LO NUESTRO"
¿Porqué?
Porque la educación, la cultura, los valores impuestos han sido alienantes, manipuladores y de humillación de nuestro mundo rural.
¿Porqué?
Por intereses de las grandes familias dominantes, de las grandes empresas, de los grandes grupos de poder.
¿Porqué?
Porque concentrar las fuerzas económicas y de trabajo en menos núcleos es más rentable y fácil de controlar.


Las causas de lo que nos sucede son personales, colectivas y estructurales; pero siempre hay alguien a quien NO le interesa que pensemos.
Por eso no ha cambiado la situación en tanto tiempo, no interesa a las causas estructurales y muchos de nosotros no queremos que esto cambie.
Y cuando hay expectativas y propuestas positivas que pueden servir de ejemplo y estímulo para que otros las imiten, siempre se encargarán esos "alguien" de que fracasen para que no cunda el ejemplo.


Pensemos, ¡Que blasfemia!
Se dijo en este encuentro que el mayor capital que poseemos como personas es el pensar y que nos suele ocurrir que cuanto menos pensamos, más nos quejamos. ¿A cuantos más nos sucede esto de sentir la situación como un grave castigo, una marginación o condena?
Alguien dijo que revolución es dar un paso adelante, un paso adelante, poquita cosa.
Si a las autoridades no les interesa realmente que cambien las cosas, los expertos, a lo sumo, lo que hacen es elaborar informes y dossieres bien presentados, para justificar su trabajo. Y los ciudadanos del mundo rural no somos del todo conscientes de la gravedad del problema y nuestra opinión se ve amordazada por la tradicional resignación de que siempre ha sido así, y del ¡qué le vamos a hacer!. Las gentes de este III Encuentro Comunitario Rural celebrado en Renedo de Valdavia el pasado 22 de octubre se dedicaron a pensar y hacer conscientes estas reflexiones, que pasaban por dar respuesta a esta pregunta: ¿qué pensamos nosotros de todo esto?
Porque es mas importante lo que nosotros pensemos que lo que nos puedan decir los políticos, los ideólogos o la Biblia.


Y salieron a la luz vías de solución a esta situación; así se hizo patente la necesidad de:
- Fomentar nuestras relaciones, el conocimiento, el contacto y el encuentro entre nosotros con el fin de hacer consciente nuestra situación en lo económico, político, cultural, social, religioso...
- Conocer las carencias y necesidades que nos afectan, compartirlas con los que tenemos más cercanos para intentar buscar salida a lo que nos está pasando.
- Acostumbrarnos al debate, la reflexión y el asumir proyectos comunitarios en los que se de una mayor implicación de los vecinos; teniendo en cuenta mas lo que nos une que aquello en lo que no estemos de acuerdo.


Estimulando y valorando en este proceso las pequeñas cosas, las actitudes, lo positivo, los pequeños logros.
Necesitamos practicar experiencias de organización, el interés por la formación permanente, por la planificación de los trabajos, por la evaluación.
Y desarrollar capacidades tan importantes como el pensar, crear, asumir, arriesgar, gestionar, hacer...


Puede parecer demasiado, pero si no damos un paso adelante, todo permanecerá o retrocederá, pues lo que no avanza, retrocede, dice el tópico.
¡Se me olvidaba! ¿Sabéis de qué tema, de qué hecho, de qué problema, he estado escribiendo en esta página? No lo vais a creer, pues hasta ahora, "nadie ha escrito de él".
Hemos estado reflexionando acerca del tan manido tema de la despoblación.

   
     Enviado por Aitorr, de Villamelendro.
 
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